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Setas con propiedades medicinales - Ecoterapeuta

Setas con propiedades medicinales

Por en 5 octubre, 2015

Como quiera que un amplio porcentaje de las enfermedades que nos afectan son causadas por microorganismos patógenos los seres humanos llevamos ya mucho tiempo utilizando con éxito antibióticos derivados de los hongos, especialmente del género Penicillium. La famosa penicilina, por ejemplo, es producida por el hongo Penicillium chrysogenum, un moho ambiental. Pues bien, los centros de investigación micológica están confirmando en los últimos años que son muchas las setas –incluidas las comestibles- que poseen no ya propiedades antibióticas –que también- sino inmunomoduladoras, antiinflamatorias, anticoagulantes y antitumorales. Les hablamos de ellas y de sus propiedades.

Setas con propiedades medicinales

Champiñón del solPaul Stamets, conocido micólogo norteamericano que identificó cuatro nuevas especies y ha publicado seis libros e infinidad de artículos sobre el consumo de setas, es además uno de los fundadores de la asociación que agrupa a los bioneers (que podemos traducir como biólogos pioneros), grupo multidisciplinar de defensores de la naturaleza que sustentan que el conjunto de la vida biológica es inteligente y que el ser humano es sólo una ínfima parte de ésta. Stamets sostiene además que los hongos tienen suficiente poder como para remediar gran parte de los daños que los humanos hemos causado al medio natural y que todavía son de carácter reversible, afirmaciones que basa en varias experiencias de descontaminación de suelos y aguas viciadas por compuestos químicos tóxicos mediante el uso de hongos que en poco tiempo son capaces de absorber las sustancias dañinas y disminuir apreciablemente la contaminación.
Y es que un micelio –la masa de filamentos que unidos constituyen el cuerpo vegetativo de un solo hongo- puede llegar a ser gigantesco. De hecho se encontró uno de ¡nueve kilómetros cuadrados! Por eso los hongos actúan como auténticos recicladores de la materia orgánica del planeta. Es más, hoy se sabe que la simbiosis entre los hongos (mycos) y las raíces (rhizos) de las plantas –por eso a esa simbiosis se le denomina micorriza- es ya tal que los expertos empiezan a preguntarse si las plantas podrían sobrevivir sin la ayuda de los hongos.

HONGOS INTELIGENTES Y TERAPEUTAS

Para Stamets la “inteligencia fungal” se evidencia también en el carácter terapéutico de muchas especies de setas. Porque es evidente que así como algunas especies de hongos tienen el poder de matar a un ser humano otras tienen la capacidad de curarle. Algo razonable porque buena parte de las enfermedades que padecemos los humanos las causan microorganismos -desde protozoos hasta bacterias, virus o priones- y los hongos producen precisamente toda una serie de enzimas para protegerse de los que les atacan, enzimas que son las que usamos luego en los fármacos.
A pesar de lo cual hasta hace muy poco tiempo los hongos gozaban de muy mala reputación en Occidente. Claro que en la Edad Media el cornezuelo del centeno diezmó la población europea y hacia 1850 el tizón de la patata causó años de hambre en Irlanda. En cambio en Oriente los hongos son muy apreciados y se utilizan desde hace milenios para tratar muy distintas enfermedades.
Afortunadamente Occidente los ha recuperado y muchos centros de investigación micológica se dedican hoy a rescatar el conocimiento popular de sus propiedades terapéuticas para poder confirmarlas mediante estudios. Además se investigan nuevas especies y variedades no ya por su conocido poder antibiótico –que también- sino por sus propiedades antitumorales, inmunomoduladoras, antiinflamatorias y anticoagulantes.
Lo singular es que en realidad también nuestros antepasados utilizaron las setas con fines medicinales. Al menos desde hace 5.300 años tal como demuestra el cadáver congelado del que sería bautizado como Hombre de Ötzi u Hombre de Hielo y que murió por esa época en los Alpes pues cuando se encontró llevaba consigo trozos de Piptoporus betulinus y Fomitopsis officinalis. Es posible pues que ya en aquellos tiempos se supiese que ambos hongos, una vez secos, son muy inflamables y por eso aquel hombre los llevaba para usarlos como yesca para encender fuego… pero también es posible que conociese sus propiedades antiinflamatorias (ácidos poliporénicos), antibióticas (piptamina), antivirales y antitumorales (en el caso del primero de ellos). En cuanto al Fomitopsis se haría famoso en la época de Dioscórides (40-90 d.C.) –le llamaban Agarikón- siendo muy utilizado en estados de debilidad provocado por infecciones. Hoy se sabe que además de potenciar el sistema inmune tiene propiedades antiinflamatorias.
ReishiCon respecto a Oriente se piensa que las setas medicinales ya se utilizaban en China hace unos 4.000 años si bien no se mencionan de forma explícita hasta el tratado de Fitoterapia Shen Noug escrito hacia el 200 a.C. En él se describen las propiedades medicinales de muchas setas, entre ellas la conocida Reishi. Ya en el siglo XI los chinos dominaban las técnicas de cultivo en troncos mediante inoculación de las hifas (filamentos de los hongos) y el crecimiento selectivo de muchas especies de setas medicinales.
Agregaremos que en realidad más que del mundo de las setas deberíamos hablar del universo de los hongos pues se estima que el número de especies en el planeta está entre 250.000 y 3.000.000 (depende de si incluimos o no hongos microscópicos como los mohos y levaduras). Sin embargo solo hay estudiadas unas 25.000 especies. De hecho hace poco se descubrió la primera ¡seta acuática!: la Psathyrella aquatica. Apareció en el fondo de un arroyo en el Estado de Oregón (EEUU). Respecto a las especies con usos medicinales conocidos se han identificado casi mil pero las utilizadas habitualmente no llegan al centenar.

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