Los sorprendentes efectos del azúcar en la salud mental
¿Estás intentado evitar el azúcar en tu alimentación, pero cada vez te resulta más complicado? Es un ingrediente que parece estar en todas partes, a veces de manera natural, como en las frutas, y otras como aditivo en fiambres o bebidas. Esta evidente omnipresencia nos lleva a preguntarnos: ¿Es el azúcar realmente tan perjudicial para la salud?
No existe una respuesta absoluta. En general, el azúcar funciona como un carbohidrato de acción rápida, algo que nuestro cerebro y nuestro cuerpo necesitan fundamentalmente para funcionar, por lo que es ideal para aportar un impulso de energía en momentos de fatiga mental o física.
Por el contrario, el consumo excesivo de azúcar se asocia con una gran cantidad de complicaciones de salud, como obesidad, inflamación, diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso e hipertensión arterial. Asimismo, estos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
Riesgo ocultos del azúcar
Por otra parte, uno de los inconvenientes que no se suele tener en cuenta es el efecto que puede causar el exceso de azúcar en el aumento de peso o el envejecimiento prematuro de la piel. Además, diversos estudios han relacionado este hábito con problemas asociados a la función cognitiva y la salud mental.
El azúcar es conocido por los picos de energía que provoca, pero después de estos llegan los bajones. Esto ocurre porque el cerebro y el cuerpo necesitan cierta cantidad de azúcares simples para funcionar a su máximo rendimiento, y estos niveles deben mantenerse estables.
Así mismo, consumir una cantidad excesiva de azúcar obliga al organismo a liberar insulina para recuperar el equilibrio y los niveles óptimos de azúcar en sangre. Como consecuencia, la glucosa sanguínea cae en picado. Los niveles de energía siguen la misma tendencia, acompañados de síntomas como irritabilidad, ansiedad, temblores, agotamiento y dificultad para concentrarse.
Los efectos del azúcar en el sistema cerebral
No debes alarmarte. Por ejemplo, un bocado de tarta de queso o una galleta ocasional no van a suponer un trastorno grave para tu salud, de hecho, puede que te ayude en ciertos momentos, ya que algunas personas encuentran placer en estos dulces. No obstante, el consumo continuo de azúcares refinados se ha relacionado con algo más que brotes de acné o caries. Esto es lo que demuestran las últimas investigaciones:
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Depresión
Un estudio transversal reveló que los participantes con una ingesta elevada de azúcar tenían un 28% más de probabilidades de desarrollar depresión. Investigaciones anteriores ya señalaban una conexión entre el consumo de azúcar y los trastornos del estado de ánimo.
La razón de que esto ocurra puede ser que el consumo excesivo de azúcar altere el delicado ecosistema de bacterias intestinales, encargado de producir el 95% de la serotonina, un neurotransmisor asociado al bienestar. Esto es, el azúcar rompe este frágil equilibrio y favorece la aparición de la depresión.
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Ansiedad
En caso de presentar niveles bajos de azúcar en sangre, pueden aparecer también síntomas de ansiedad, como temblores, dificultad para concentrarse y náuseas. Al mismo tiempo, una dieta con un exceso de azúcar puede agravar estos síntomas.
Esto suele ocurrir debido a la inestabilidad de los niveles de glucosa en sangre. Cuando estos alcanzan un pico y luego caen bruscamente, el deseo de consumir más azúcar se dispara. Estas fluctuaciones constantes pueden, a su vez, provocar la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, lo que empeora aún más la situación.
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Estrés
Numerosos estudios confirman que necesitamos cierto nivel de estrés en nuestras vidas para afrontar las exigencias y tareas cotidianas. Sin embargo, el estrés crónico está directamente relacionado con una gran variedad de complicaciones de salud, como el debilitamiento del sistema inmunitario, la obesidad y las enfermedades cardíacas.
Por ello, debes evitar el patrón que te lanza al armario de las galletas o te lleva a comprar un pastel u otro dulce de manera impulsiva cuando estás en el supermercado. Una opción más inteligente es ponerse las zapatillas, salir al aire libre y dar un paseo o salir a correr.
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Trastornos del estado de ánimo
Según otro estudio, seguir una dieta en la que el azúcar es un ingrediente principal puede aumentar el riesgo de padecer trastornos del estado de ánimo en hombres. Se trata de un análisis que también ha demostrado que esto puede derivar en trastornos cíclicos del estado de ánimo tanto en hombres como en mujeres.
Esta es una afección de salud mental en la que existe una incongruencia entre los sentimientos y el estado anímico de una persona y sus circunstancias vitales reales. Bajo esta categoría se incluyen el trastorno bipolar, el trastorno por consumo de sustancias y lo que se conoce como distimia. Esta última es una afección caracterizada por una depresión leve acompañada de irritabilidad.
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Deterioro de la capacidad cerebral
Por último, el azúcar y la actividad cognitiva mantienen una relación peculiar. Mientras que tu mente necesita azúcar para llevar a cabo incluso las tareas más básicas, el consumo excesivo de azúcares puede hacerte propenso a problemas de memoria, dificultades de atención o una menor capacidad para resolver problemas.
Es preocupante hasta el punto de que el azúcar no tarda mucho en atraparte. En este sentido, un estudio señala que, tras apenas una semana consumiendo alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas, los participantes obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria y mostraron un menor control del apetito.
¿Dónde poner el límite?
Es la gran pregunta, un tema que suele generar debate, en gran medida porque los requerimientos calóricos de cada persona dependen de diversos factores, como la estatura, la edad y el nivel de actividad física. Una buena regla general es procurar que el consumo de azúcar no supere el 10% de las calorías diarias. En cambio, si te preocupa tu salud cardiovascular, es preferible reducir esa cifra al 6%.
En primer lugar, es importante leer las etiquetas de los alimentos y prestar especial atención en cuántos gramos de azúcar añadida contienen los productos que compras. También puedes optar por alternativas más saludables o sin azúcares añadidos, como un tazón de yogur griego natural con frutos rojos, almendras fileteadas y un toque de miel; unas onzas de chocolate negro o rodajas de manzana horneadas espolvoreadas con canela, por ejemplo.
De todos modos, no debes hostigarte por recurrir a un dulce ocasional y disfrutar de estos pequeños placeres de vez en cuando. Al fin y al cabo, el secreto de una vida saludable está en el equilibrio, no en la prohibición.
Referencias
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