Por qué aumenta el riesgo de diabetes con la edad
A medida que envejecemos, se producen cambios naturales en nuestro cuerpo. Si bien estos cambios son típicos del envejecimiento, a veces también pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Muchos adultos mayores enfrentan un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad; concretamente, según estudios actuales, cerca del 33% de los adultos mayores de 65 años padecen diabetes, a veces sin siquiera saberlo.
¿Qué es la diabetes?
Es un trastorno metabólico crónico en el que el cuerpo no produce suficiente insulina o no puede utilizarla eficazmente, lo que provoca niveles altos de azúcar en sangre. Esto puede tener consecuencias a largo plazo.
A continuación, analizamos algunos de los factores de riesgo comunes asociados con el desarrollo de diabetes. Por ejemplo, varios cambios fisiológicos asociados con el envejecimiento pueden afectar directamente la capacidad de nuestro cuerpo para regular los niveles de azúcar. Un factor es la pérdida gradual de masa muscular, comúnmente conocida como sarcopenia.
Por otra parte, el músculo desempeña un papel fundamental en la regulación de la glucosa en sangre, actuando como una esponja que absorbe el azúcar del torrente sanguíneo. A medida que perdemos masa muscular, esta “esponja” se vuelve menos eficaz, lo que contribuye a la resistencia a la insulina.
Además de la pérdida muscular, a menudo observamos un aumento de grasa abdominal con la edad. Este tipo de grasa que rodea nuestros órganos se llama grasa visceral y se trata de un problema que pasa por la liberación de hormonas y otras sustancias que alteran la función metabólica normal. Esto también podría empeorar la resistencia a la insulina.
Otros factores de riesgo
Una posible reducción en las células del páncreas que producen insulina es otra preocupación con la edad. Con el tiempo, su capacidad para producir y liberar suficiente insulina para regular los niveles de azúcar en sangre puede disminuir, especialmente cuando se enfrenta a una mayor resistencia a la insulina.
Es más, el efecto acumulativo de las decisiones de estilo de vida a lo largo del tiempo también juega un papel crucial en nuestro riesgo de desarrollar diabetes. Los hábitos relacionados con la dieta, la actividad física, el sueño e incluso el manejo del estrés pueden tener un impacto a largo plazo en nuestra salud.
En este sentido, años de sedentarismo, una dieta rica en alimentos procesados y azúcar, la falta de sueño y el estrés crónico pueden contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina e incluso a la diabetes tipo 2 a medida que envejecemos.
Cómo prevenir el riesgo de diabetes
Tal y como recogemos en los párrafos anteriores, el proceso de envejecimiento en sí mismo provoca cambios en nuestro cuerpo que aumentan el riesgo de diabetes. Asimismo, otros factores pueden influir en esta enfermedad, por lo que es importante conocerlos para poder tomar medidas proactivas:
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Aumento de peso y obesidad
El exceso de peso, especialmente alrededor del abdomen, está estrechamente relacionado con la resistencia a la insulina. Nuestro metabolismo puede ralentizarse naturalmente con la edad, lo que significa que quemamos menos calorías en reposo, lo que dificulta el control del peso.
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Antecedentes familiares
La genética juega un papel importante en la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2. El riesgo aumenta si tienes un familiar cercano, como un padre o un hermano, con diabetes.
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Inactividad física
El ejercicio es una herramienta poderosa para mantener un peso saludable y controlar los niveles de azúcar en sangre. La actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda al cuerpo a utilizarla de forma más eficaz. Es importante encontrar actividades de bajo impacto, como aeróbicos acuáticos, caminar o ejercicios en silla, incluyendo regularmente entrenamiento de fuerza.
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Dieta poco saludable
Los hábitos alimenticios a largo plazo tienen un impacto significativo en nuestra salud metabólica. Una dieta alta en alimentos procesados, bebidas azucaradas y grasas no saludables puede contribuir al aumento de peso, la resistencia a la insulina y la inflamación, todo lo cual aumenta el riesgo de diabetes. Intente seguir una dieta equilibrada rica en alimentos integrales, sin procesar.
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Presión arterial alta y colesterol alto
Estas afecciones pueden dañar los vasos sanguíneos y afectar la salud metabólica general. Desafortunadamente, la prevalencia de la presión arterial y el colesterol altos también tiende a aumentar con la edad, lo que hace aún más importante monitorear y controlar estas afecciones.
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Prediabetes
La prediabetes es una afección en la que los niveles de glucosa son más altos de lo normal, pero aún no lo suficientemente altos como para diagnosticar diabetes tipo 2. A menudo no presenta síntomas perceptibles, aunque aumenta significativamente el riesgo de progresar a diabetes. Reconocer la prediabetes mediante pruebas de azúcar en sangre, especialmente en adultos mayores, es muy importante.
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La ingesta de medicamentos
Algunos fármacos que se recetan para ciertas enfermedades pueden aumentar los niveles de glucosa en sangre como efecto secundario. Esto no significa que debas dejar de tomarlos, pero asegúrate de hablar abiertamente con tu médico sobre todos los medicamentos que tomas y su posible impacto en los nivel de azúcar.
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Antecedentes de diabetes gestacional
Por último, si has sido diagnosticada con diabetes gestacional durante el embarazo o has dado a luz a un bebé con un peso superior a 4 kilos, a pesar de haber sido hace muchos años, tienes mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad a largo plazo.
Consejos para ayudar a reducir el riesgo de diabetes
Después de recabar la información ofrecida en el artículo no debes obsesionarte ni dar por hecho que vas a desarrollar diabetes tipo 2 con el paso de los años. Es cierto que algunos factores de riesgo, como la edad o la genética, no se pueden modificar, pero gran parte de los afectados padecen la enfermedad debido a su estilo de vida.
Para evitarlo es recomendable que sigas estos consejos:
- Asiste a chequeos regulares con tu profesional de la salud.
- Mantén un peso saludable siguiendo una dieta equilibrada.
- Incluye en tu alimentación frutas, verduras, grasas saludables y proteínas magras.
- Intenta evitar los alimentos procesados y las bebidas azucaradas.
- Practica actividad física de forma regular a diario.
- Descansa y procura dormir entre 7 y 8 horas al día.
- Prueba la meditación o sesiones de yoga y controla el estrés de forma proactiva.
Conclusión
En resumen, a medida que envejecemos incrementan las posibilidad de sufrir diabetes tipo 2, pero esto no significa que la enfermedad no sea inevitable. Puedes tomar medidas proactivas al comprender los factores de riesgo clave, sin olvidar los chequeos regulares, el mantenimiento de un peso saludable y el seguimiento de una dieta equilibrada, entre otros factores mencionados anteriormente.
Absorbe los consejos obtenidos en este artículo y aplícalos en tu rutina. Tomando las decisiones oportunas puedes reducir significativamente el riesgo de diabetes y promover un futuro más saludable.
Referencias
Miller C, Lim E. The risk of diabetes after giving birth to a macrosomic infant: data from the NHANES cohort. Matern Health Neonatol Perinatol. 2021 May 12;7(1):12.



